La válvula EGR es uno de los componentes que más problemas da en vehículos diésel, y especialmente en furgonetas que recorren muchos kilómetros a diario. Los fallos de la válvula EGR en furgonetas son una de las averías más comunes en talleres de toda España. Si tienes una furgoneta y has notado pérdida de potencia, humo negro o tirones, probablemente la EGR tenga algo que ver. En este artículo vamos a explicar de manera clara que es, cuáles son sus fallos más frecuentes, como prevenirlos y que soluciones existen.
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ToggleQué es la válvula EGR y para qué sirve
La EGR (Exhaust Gas Recirculation), o válvula de recirculación de gases de escape, es un sistema diseñado para reducir la contaminación. Su función es sencilla: devuelve parte de los gases del escape a la admisión, disminuyendo la temperatura de combustión y reduciendo la emisión de óxidos de nitrógeno (NOx).
En los motores diésel de furgonetas, la válvula EGR es esencial para superar la ITV y cumplir con las normativas medioambientales. Sin embargo, su diseño hace que se acumule carbonilla con el tiempo, lo que deriva en averías.
Saber que es la válvula EGR es el primer paso para entender por qué falla y cómo actuar a tiempo antes de que cause daños mayores en tu motor.
Síntomas de fallos de la válvula EGR en furgonetas
Detectar a tiempo los problemas de la EGR es clave. Los síntomas más frecuentes de los fallos de la válvula EGR en furgonetas incluyen:
- Pérdida de potencia, especialmente al acelerar.
- Tirones en la conducción, sobre todo en bajas revoluciones.
- Humo negro saliendo por el escape.
- Aumento del consumo de combustible.
- Luz de avería del motor encendida en el cuadro.
- Ralentí inestable o dificultad al arrancar en frío.
Si reconoces alguno de estos síntomas, lo más recomendable es acudir Cuanto antes a un taller especializado. Ignorar estas señales puede provocar averías mucho más graves, como veremos más adelante.
Causas comunes de los fallos de la válvula EGR en furgonetas
¿Por qué se producen tantos fallos en la válvula EGR? La respuesta está en el uso intensivo que se le da a las furgonetas. Estas son las causas más habituales:
- Acumulación de carbonilla: la principal responsable. Conducciones cortas y a bajas revoluciones hacen que los residuos no se quemen y terminen bloqueando la EGR.
- Uso urbano excesivo: las furgonetas de reparto que circulan en “parada y arranque” sufren más obstrucciones.
- Desgaste del componente: con el tiempo, el sistema eléctrico y mecánico de la EGR puede fallar.
- Combustible de baja calidad: usar combustible de baja calidad puede acelerar la formación de residuos y carbonilla, pero no es el único factor de riesgo. El uso intensivo en ciudad y la conducción a bajas revoluciones tienen un impacto aún mayor en la suciedad de la válvula EGR. Por ello, aunque repostar en estaciones de confianza es recomendable, lo más importante es combinarlo con buenos hábitos de conducción y mantenimiento.
En resumen, la carbonilla es la gran enemiga de este componente. Conocer estas causas te ayudará a poner en práctica medidas preventivas que veremos más adelante.

Cómo limpiar la válvula EGR
Una pregunta muy común es como limpiar la válvula EGR. Existen varios métodos, aunque no todos son igual de efectivos:
- Conducción en autopista: Una conducción en autopista a revoluciones sostenidas (2.500-3.000 rpm durante 20-30 minutos) puede ayudar a expulsar parte de la carbonilla acumulada en el sistema, pero conviene aclarar Que esto funciona solo como medida preventiva. Si la válvula EGR ya está obstruida o presenta fallos graves, este método no suele ser suficiente y la única solución real pasa por una limpieza profesional en taller o la sustitución de la pieza.
- Limpieza química: usando aditivos específicos que se añaden al combustible para disolver residuos.
- Limpieza profesional: en taller, desmontando la válvula y limpiándola manualmente o con ultrasonidos.
- Sustitución: Cuando la EGR está demasiado dañada, no queda otra opción que cambiarla.
Aunque la conducción en carretera puede ser útil de forma preventiva, la limpieza profesional es la mejor opción cuando la EGR ya presenta fallos serios.
Consecuencias de ignorar los fallos de la válvula EGR en furgonetas
Conducir con la válvula EGR sucia o averiada no es solo una molestia: puede provocar daños mucho más graves.
- Obstrucción del colector de admisión: la carbonilla puede bloquear la entrada de aire al motor.
- Avería del filtro de partículas (FAP/DPF): la suciedad acumulada impide que funcione correctamente.
- Daños en el turbo: el exceso de presión y suciedad puede afectar al turbocompresor.
- Mayor contaminación: tu furgoneta emitirá más humo y gases contaminantes.
- Rechazo en la ITV: los problemas en la EGR suelen implicar un fallo en las pruebas de emisiones.
En pocas palabras, ignorar la EGR puede acabar siendo una de las decisiones más caras para cualquier propietario de furgonetas.
Cómo prevenir fallos de la válvula EGR en furgonetas
La mejor reparación es siempre la prevención. Aquí tienes algunos consejos prácticos para evitar problemas:
- Conduce en autopista de vez en cuando para limpiar la carbonilla.
- Evita trayectos cortos y arranques innecesarios.
- Usa combustible de calidad y aditivos limpiadores periódicamente.
- Realiza mantenimientos preventivos en tu taller de confianza.
- Revisa regularmente el estado del filtro de aire y de combustible.
Adoptar estos hábitos te permitirá alargar la vida útil de la EGR y evitar gastos innecesarios.
Otros problemas mecánicos comunes en furgonetas
Aunque los fallos de la válvula EGR en furgonetas son muy habituales, no son los únicos. Existen otros problemas mecánicos recurrentes en este tipo de vehículos:
- Desgaste de frenos por el peso y uso urbano.
- Fallo de batería por arranques continuos.
- Problemas de embrague y transmisión en furgonetas muy cargadas.
- Sobrecalentamientos debidos al sistema de refrigeración.
Todos ellos están relacionados con un mantenimiento insuficiente. Para más información puedes consultar nuestro servicio de Reparación y mantenimiento de furgonetas en Madrid, Dónde encontrarás soluciones específicas para alargar la vida útil de tu vehículo.
Importancia de acudir a un taller especializado en EGR
Cuando se trata de una válvula EGR averiada en una furgoneta, es fundamental contar con un diagnóstico preciso y una reparación adecuada. La EGR no es una pieza que se deba manipular sin conocimientos, ya que un mal montaje o una limpieza incorrecta pueden empeorar el problema y afectar a otros sistemas como el turbo o el filtro de partículas.
En un taller especializado en mecánica avanzada y vehículos diésel se dispone del equipo necesario para:
- Detectar de manera exacta si la EGR está atascada, sucia o dañada eléctricamente.
- Valorar si es posible realizar una limpieza profesional o si la sustitución es la mejor opción.
- Revisar componentes relacionados (inyectores, colector, filtro de partículas) para evitar que el problema se repita.
- Garantizar que, tras la reparación, la furgoneta cumple con los requisitos de emisiones y puede superar la ITV.
Acudir a un taller cualificado es la forma más segura de prolongar la vida del motor y evitar reparaciones mucho más costosas a medio plazo.
Preguntas frecuentes sobre fallos de la válvula EGR en furgonetas
¿Cuáles son los síntomas de una válvula EGR en mal funcionamiento?
Los más comunes son pérdida de potencia, humo negro, tirones al acelerar y el testigo de fallo motor encendido.
¿Qué fallos presenta el motor diésel Cuándo la EGR está dañada?
Puede aumentar el consumo, fallar el ralentí y provocar emisiones excesivas.
¿Qué pasa si la válvula EGR está muy sucia?
La carbonilla puede bloquearla por completo y dañar el turbo o el filtro de partículas.
¿Cómo limpiar la válvula EGR de mi furgoneta?
Puedes usar aditivos, acelerar en autopista o llevarla a un taller para una limpieza profesional.
¿Cuánto dura una válvula EGR?
Depende La vida útil de una válvula EGR suele encontrarse entre los 80.000 y 150.000 kilómetros, aunQue este rango puede variar mucho. Factores como el tipo de motor, el estilo de conducción (urbano o carretera) y la calidad del mantenimiento influyen de forma decisiva. Por eso, más que un número exacto, conviene pensar en la EGR Como un componente que requiere revisiones periódicas y cuidados preventivos.
¿Puedo circular con la EGR dañada?
Sí, pero con pérdida de potencia, mayor consumo y riesgo de daños graves en otros componentes.
Los fallos de la válvula EGR en furgonetas son una avería muy común, especialmente en vehículos diésel que circulan por ciudad. Detectar a tiempo los síntomas, realizar limpiezas preventivas y acudir a un taller especializado como Taller en Madrid es la mejor manera de evitar averías graves y gastos elevados.
Recuerda: una válvula EGR cuidada no solo protege tu motor, también ayuda a reducir la contaminación y a mantener tu furgoneta en perfecto estado.
Fallos de la válvula EGR en furgonetas: síntomas, causas y cómo solucionarlos
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EGR de alta presión frente a EGR de baja presión: dos diseños distintos con averías distintas
No todas las válvulas EGR trabajan de la misma forma. El diseño de alta presión, más habitual en furgonetas diésel de generaciones anteriores, toma los gases de escape justo a la salida del colector de escape, antes de pasar por el turbo, y los reintroduce directamente en el colector de admisión, un recorrido corto pero expuesto a gases todavía muy calientes y cargados de hollín sin filtrar. El diseño de baja presión, más habitual en furgonetas diésel modernas con normativa de emisiones más estricta, toma los gases después de haber pasado por el filtro de partículas, ya más fríos y limpios de hollín, y los reintroduce en la admisión antes del turbo, recorriendo un circuito más largo. Esta diferencia de diseño explica por qué algunos modelos ensucian su EGR con mucha más rapidez que otros de apariencia similar: el sistema de baja presión, al trabajar con gases ya filtrados, tiende a ensuciarse más despacio que el de alta presión, aunque introduce sus propios puntos de fallo específicos, como una válvula de derivación adicional que gestiona el reparto entre ambos circuitos en los modelos que combinan los dos sistemas.
El refrigerador de EGR: el componente que casi nadie menciona hasta que falla
En la mayoría de furgonetas diésel modernas, los gases recirculados no se reintroducen directamente a la temperatura de salida del escape, sino que pasan antes por un pequeño radiador específico, el refrigerador de EGR, que reduce su temperatura antes de mezclarlos con el aire de admisión, precisamente porque un gas recirculado más frío reduce de forma más eficaz la temperatura de combustión y, con ella, la formación de óxidos de nitrógeno. Este componente, que combina un circuito de gases de escape con un circuito de líquido refrigerante del propio motor, puede desarrollar grietas internas con el paso del tiempo y el ciclo continuo de calentamiento y enfriamiento al que se somete, permitiendo que el refrigerante se mezcle con los gases de escape o viceversa. Un refrigerador de EGR agrietado suele manifestarse con síntomas distintos a los de una válvula simplemente sucia de carbonilla: pérdida inexplicable de nivel de refrigerante sin fuga visible externa, humo blanco por el escape (vapor de refrigerante quemándose junto al combustible) o, en casos más avanzados, un burbujeo visible en el propio depósito de expansión del refrigerante. Confundir este fallo con una simple obstrucción de carbonilla, y limpiar la válvula sin revisar el refrigerador, deja el problema real sin resolver.
Por qué la carbonilla de la EGR también ataca al colector de admisión, no solo a la propia válvula
Los gases recirculados por la EGR no se detienen en la propia válvula: continúan su recorrido hasta el colector de admisión y, en motores con turbo, pueden depositar hollín también en el propio conducto entre el turbo y la admisión. Con el tiempo, esta acumulación reduce la sección efectiva por la que circula el aire de admisión, generando una restricción progresiva que el motor compensa como puede, con una pérdida de rendimiento que a menudo se atribuye erróneamente solo a la válvula EGR cuando en realidad el colector completo necesita una limpieza mecánica, no solo la sustitución o limpieza de la válvula en sí. Es uno de los motivos por los que un diagnóstico serio de un problema de EGR debe incluir siempre una inspección del estado del colector de admisión, no limitarse a la válvula.
Sensor de posición y actuador eléctrico: cuándo el fallo es electrónico y no mecánico
No todos los fallos de EGR se deben a la acumulación física de carbonilla. La válvula incorpora un sensor de posición que informa a la centralita del motor de en que punto exacto de apertura se encuentra, y un actuador (eléctrico en la mayoría de los diseños modernos, neumático por vacío en algunos más antiguos) que la mueve según las órdenes de la propia centralita. Un fallo en el sensor de posición puede hacer que la centralita reciba una lectura incorrecta y compense de forma inadecuada la mezcla de admisión, generando síntomas muy similares a los de una obstrucción física aunque la válvula esté mecánicamente limpia. Diferenciar entre un fallo mecánico (obstrucción por carbonilla) y uno electrónico (sensor o actuador defectuoso) es precisamente el tipo de diagnóstico que requiere un equipo de diagnosis capaz de leer los valores en tiempo real de la propia válvula, no solo el código de avería genérico almacenado en la centralita.
Furgonetas de flota: por qué el patrón de uso multiplica el riesgo de fallo de EGR
Como ya explicaba el contenido original de este artículo, el patrón de conducción urbana con paradas y arranques constantes es la principal causa de acumulación de carbonilla. En una flota de furgonetas de reparto, este patrón no es una excepción ocasional sino la norma diaria de uso, lo que explica por qué los fallos de EGR son proporcionalmente más frecuentes en este tipo de vehículos que en un turismo diésel de uso mixto. Para una empresa que gestiona varias furgonetas, esto tiene una implicación práctica de gestión de flota: incorporar una revisión específica del estado de la EGR en las revisiones de mantenimiento programadas, en lugar de esperar a que aparezcan síntomas evidentes en un vehículo concreto, reduce el riesgo de que una furgoneta quede fuera de servicio de forma imprevista en pleno reparto, con el coste operativo que eso supone más allá del propio coste de la reparación.
La reducción de la dependencia de la EGR en los motores diésel más recientes
La evolución de la normativa de emisiones ha llevado a los fabricantes a combinar la recirculación de gases (EGR) con otros sistemas de reducción de NOx, principalmente el sistema SCR con inyección de AdBlue, que trata los gases de escape ya fuera del motor en lugar de actuar sobre la propia combustión. En los diseños más recientes que combinan ambos sistemas, la EGR trabaja en un régimen algo menos exigente que en generaciones anteriores que dependían solo de ella para cumplir los límites de NOx, lo que en la práctica puede traducirse en una vida útil algo más larga del componente, aunque no elimina por completo el riesgo de acumulación de carbonilla descrito en este artículo, especialmente en el uso urbano intensivo típico de una furgoneta de reparto.
Por qué anular la EGR nunca es una solución legal ni recomendable
Ante el coste de una reparación, existe la tentación de desactivar la válvula EGR mediante software o de sustituirla por una pieza ciega que bloquea físicamente el conducto, eliminando el problema de raíz al suprimir el propio sistema. Esta práctica es ilegal, porque altera un sistema de control de emisiones exigido por la homologación del vehículo, y las estaciones de ITV actuales cuentan con procedimientos para detectar tanto la manipulación de software como la ausencia física del componente. Además de la implicación legal, desde un punto de vista puramente técnico anular la EGR incrementa de forma directa la temperatura de combustión y la emisión de óxidos de nitrógeno muy por encima de los límites para los que el motor está diseñado y homologado, pudiendo generar además otros efectos secundarios no deseados en la gestión general del motor, que en los diseños modernos da por hecho que el sistema EGR está operativo y ajusta otros parámetros de la combustión en función de ello.
Preguntas frecuentes adicionales sobre la válvula EGR en furgonetas
¿Puede una EGR defectuosa hacer que mi furgoneta no arranque en absoluto?
Es poco habitual que sea la única causa de que el motor no arranque en absoluto, aunque una EGR que se queda abierta de forma permanente en el momento del arranque puede dificultar notablemente un arranque en frío, al alterar la mezcla de aire necesaria en ese momento concreto. Un fallo de arranque persistente merece un diagnóstico completo que no se centre solo en la EGR sin descartar antes otras causas más habituales.
¿Tiene sentido usar aditivos limpiadores de EGR de forma preventiva en una furgoneta de uso urbano intensivo?
Puede ayudar como complemento dentro de una rutina de mantenimiento más amplia, pero no sustituye una revisión periódica real del estado de la válvula y del colector de admisión, especialmente en un vehículo con el patrón de uso urbano intensivo que, como ya se ha explicado, es precisamente el que más acelera la acumulación de carbonilla.
¿Una limpieza profesional de EGR tiene garantía de que el problema no vuelva a aparecer?
La limpieza en sí resuelve la obstrucción existente en el momento de la intervención, pero no cambia el patrón de conducción que originó esa acumulación de carbonilla. Si el uso del vehículo sigue siendo predominantemente urbano y de trayectos cortos, es razonable esperar que la carbonilla vuelva a acumularse con el tiempo, aunque a un ritmo que un mantenimiento preventivo periódico puede gestionar sin que llegue a convertirse en una avería grave.
¿Es distinto el tratamiento de un fallo de EGR en una furgoneta que en un turismo diésel del mismo grupo?
El principio técnico es el mismo, ya que muchas furgonetas comparten motorización con turismos del mismo fabricante, pero el patrón de uso más intensivo y urbano de una furgoneta de trabajo, sumado a menudo a una carga habitual mayor, hace que en la práctica los fallos aparezcan con más frecuencia y conviene programar revisiones preventivas con algo más de periodicidad que en un turismo equivalente de uso particular.
Por qué la EGR nació con la normativa de emisiones, no con el propio motor diésel
La recirculación de gases de escape no es un componente inherente al motor diésel desde sus orígenes, sino una tecnología incorporada de forma progresiva a medida que las sucesivas normativas europeas de emisiones (las conocidas como estándares Euro, cada vez más estrictas en sus límites de óxidos de nitrógeno y partículas) fueron exigiendo reducciones que el diseño original del motor diésel, sin ningún sistema de tratamiento de gases, no podía cumplir por sí solo. Esto explica por qué furgonetas diésel más antiguas, anteriores a la generalización de la EGR, no presentan este tipo de avería en absoluto, simplemente porque no incorporan el componente, aunque a cambio emitan niveles de NOx muy superiores a los que permite la normativa actual. Conocer este origen ayuda a entender la EGR no como un capricho añadido que solo genera problemas, sino como la respuesta técnica de la industria a una exigencia normativa real de calidad del aire.
El diagnóstico paso a paso que sigue un taller especializado
Ante un síntoma compatible con un fallo de EGR, un diagnóstico riguroso no empieza sustituyendo la pieza, sino siguiendo una secuencia de comprobaciones que permite confirmar el origen exacto del problema:
- Lectura de códigos de avería: el escáner de diagnóstico muestra los códigos almacenados relacionados con la EGR, que ya orientan si el fallo detectado es de tipo eléctrico, de flujo insuficiente o de flujo excesivo.
- Inspección visual del componente: una vez accesible, se comprueba el estado físico de la válvula, buscando acumulación de carbonilla, fugas de refrigerante en el caso de las válvulas con refrigerador integrado, o daños visibles en el conector eléctrico.
- Prueba de actuación: con el equipo de diagnosis se ordena a la válvula que se mueva a distintas posiciones mientras se verifica, mediante el propio sensor de posición, que responde correctamente y sin retardo excesivo.
- Comprobación del circuito de vacío o del cableado eléctrico, según el tipo de actuador que monte el modelo concreto, para descartar un fallo en la propia línea de mando antes de dar por buena o defectuosa la válvula en sí.
Solo tras completar esta secuencia se puede recomendar con criterio si la solución pasa por una limpieza, por la sustitución de la válvula completa, o por la reparación de otro componente relacionado (el refrigerador, el sensor, el cableado) que en realidad es la causa de fondo del síntoma observado.
Furgonetas ligeras frente a vehículos industriales de mayor tonelaje: matices en la exigencia sobre la EGR
Dentro de la categoría genérica de “furgonetas”, existe una diferencia real entre una furgoneta ligera de reparto urbano y un vehículo comercial de mayor tonelaje pensado para transporte de carga pesada, cuyo motor, de mayor cilindrada y con un sistema de gestión de emisiones dimensionado para un régimen de trabajo distinto, puede comportarse de forma algo diferente ante el mismo patrón de uso urbano intensivo. En términos generales, cuanto mayor es la exigencia de carga habitual del vehículo, mayor es también la temperatura de trabajo del motor y, paradójicamente, esto puede favorecer una combustión algo más completa que reduce la acumulación de residuos sin quemar, aunque esta relación no es una regla absoluta y cada motorización concreta tiene su propio comportamiento real, que conviene valorar con el fabricante o con un taller que conozca bien el modelo específico.
Coste de la prevención frente al coste de la reparación mayor: una comparación real
Sin dar cifras concretas que varían mucho según modelo y proveedor, la lógica económica de este componente es clara y se repite en la experiencia de cualquier taller que trabaje con furgonetas a diario: una limpieza preventiva de EGR, programada antes de que aparezcan síntomas evidentes, es sistemáticamente más barata que gestionar una avería ya avanzada que ha terminado afectando también al turbo o al filtro de partículas, como advertía ya el contenido original de este artículo. La diferencia no es solo de coste de piezas, sino de tiempo que la furgoneta pasa fuera de servicio: una limpieza preventiva programada puede resolverse en una franja horaria acotada y planificada con antelación, mientras que una avería mayor que inmoviliza el vehículo de forma imprevista genera además un coste operativo indirecto para cualquier negocio que dependa de ese vehículo para trabajar.
Más preguntas frecuentes sobre la válvula EGR
¿Todos los motores diésel llevan válvula EGR?
La inmensa mayoría de los motores diésel fabricados en las últimas dos décadas la incorporan, precisamente por las exigencias normativas de emisiones descritas antes, aunque el diseño exacto (alta presión, baja presión, o una combinación de ambas) varía según el fabricante, el modelo y el año de homologación del motor.
¿Los motores de gasolina también tienen problemas de EGR?
Los motores de gasolina también pueden incorporar un sistema de recirculación de gases con la misma finalidad de reducir NOx, aunque en general acumulan carbonilla a un ritmo distinto al de un diésel, por las diferencias en el propio proceso de combustión entre ambos tipos de motor. El principio de diagnóstico y prevención descrito en este artículo es, en líneas generales, aplicable también a un motor de gasolina con EGR, aunque con una frecuencia de fallo distinta.
¿Puede la EGR ser la causa de que mi furgoneta no pase la ITV aunque tenga el filtro de partículas en buen estado?
Sí. Un fallo de EGR puede elevar las emisiones de óxidos de nitrógeno o generar un funcionamiento irregular del motor que afecte a la prueba de opacidad, con independencia del estado del filtro de partículas, que es un componente distinto encargado de retener partículas sólidas, no de gestionar la temperatura de combustión ni los NOx.
¿Merece la pena revisar la EGR antes de comprar una furgoneta diésel de segunda mano con muchos kilómetros?
Sí, especialmente si el vehículo procede de un uso de reparto urbano intensivo, que como se ha explicado es precisamente el patrón de uso que más acelera este tipo de desgaste. Preguntar por el historial de mantenimiento específico de la EGR, si existe, y en su defecto solicitar una inspección previa a la compra, puede evitar una sorpresa costosa poco después de adquirir el vehículo.
¿Puede notarse un fallo de EGR solo en determinadas condiciones de conducción y no en otras?
Sí, es bastante habitual que los síntomas se manifiesten sobre todo en aceleraciones suaves a bajas revoluciones, donde la EGR trabaja de forma más activa, y sean menos perceptibles en aceleraciones fuertes o a altas revoluciones, donde el propio sistema de gestión del motor reduce o cierra la recirculación de gases por diseño. Que el síntoma no sea constante en todas las condiciones de conducción no significa que el problema de fondo no exista, y describir con precisión en que momentos aparece ayuda al técnico a acotar el diagnóstico desde el primer minuto.
En Taller en Madrid, especialistas en diésel y en furgonetas de trabajo
Diagnosticamos con precisión y sin prisas si el problema real de tu furgoneta está en la propia válvula EGR, en su refrigerador, en el colector de admisión o en el sensor y actuador eléctrico, antes de proponerte una limpieza, una reparación puntual o una sustitución completa del componente. Si gestionas una flota de furgonetas de reparto o de servicio técnico y quieres incorporar la revisión de la EGR a tu mantenimiento preventivo habitual, pide cita en nuestro taller y te proponemos un plan de revisión adaptado al uso real de tus vehículos, con la misma seriedad, el mismo rigor y el mismo equipo de diagnosis avanzado que aplicamos a cualquier turismo diésel que pase por nuestro taller de Fuenlabrada.
Tu furgoneta pierde potencia o marca avería
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