El mantenimiento preventivo es la forma más eficaz de evitar averías costosas y alargar la vida de tu vehículo. En el Taller en Madrid te explicamos que hay que revisar y con que frecuencia, para que no te pillen por sorpresa.
Tabla de contenidos
TogglePor Que es importante el mantenimiento preventivo?
La mayoria de las averías grandes tienen un origen: un pequeno problema ignorado durante meses. Un aceite viejo destruye el motor lentamente. Una correa de distribución que no se cambia a tiempo puede dejar el motor inutilizable. Una revisión periódica cuesta mucho menos que una reparación de emergencia.
Revisiones cada 10.000 km o 1 año
- Cambio de aceite y filtro de aceite: el lubricante se degrada con el uso. Aceite viejo aumenta el rozamiento y el desgaste interno del motor.
- Filtro de aire del motor: un filtro sucio reduce la potencia y aumenta el consumo.
- Nivel de líquido de cambio de pastillas y discos de freno: el líquido absorbe humedad con el tiempo, lo que reduce su punto de ebullicion y la eficacia de frenado.
- Nivel de líquido refrigerante: verifica Que este en el nivel correcto y que no haya pérdidas.
- Presión de neumáticos: la presión incorrecta aumenta el consumo, reduce la adherencia y acelera el desgaste de los neumáticos.
Revisiones cada 30.000 km
- Filtro de combustible: un filtro obstruido reduce el rendimiento del motor y puede danarlo a largo plazo.
- Pastillas y discos de freno: el desgaste depende del uso, pero a los 30.000 km conviene inspeccionar el estado.
- Líquido de transmisión o aceite de cambio: en transmisiones automaticas el cambio periodico es critico.
- Batería: comprobar el estado de carga y los terminales. La vida útil media es de 4-5 años.
Revisiones cada 60.000 km o según fabricante
- Correa de distribución: una de las revisiones más criticas. Si la correa rompe, el motor puede sufrir daños irreparables. Consulta el intervalo exacto para tu modelo.
- Bujías: unas bujías gastadas aumentan el consumo y reducen la potencia. En motores diésel, los calentadores tienen su propio intervalo.
- Filtro de habitaculo (Polen): afecta a la calidad del aire interior y a la eficiencia de la climatización.
Señales de que algo necesita atención
- Testigo del aceite o temperatura encendido.
- Ruidos al frenar (chirrido o golpeteo).
- El coche vibra al acelerar o hay pérdida de potencia.
- Consumo de combustible aumenta sin causa aparente.
- Humo blanco, azul o negro por el escape.
Preguntas frecuentes
Cada Cuánto hay que cambiar el aceite?
Depende del fabricante y del tipo de aceite. En general, cada 10.000-15.000 km o una vez al año. Con aceites sinteticos de larga duración, el intervalo puede ser mayor, pero conviene seguir siempre la recomendación del fabricante del vehículo.
Que incluye una revisión básica en taller?
Normalmente: cambio de aceite y filtro, inspección de niveles (frenos, refrigerante, dirección), revisión de neumáticos, comprobación de luces y frenos y verificación de la batería. En el Taller en Madrid hacemos una inspección visual completa y te informamos de cualquier elemento que necesite atención.
Puedo hacer la revisión periódica en cualquier taller sin perder la garantía?
Si. Según la normativa europea (Reglamento UE 461/2010), un vehículo en garantía puede revisarse en cualquier taller independiente siempre que se utilicen recambios de calidad equivalente y se documente correctamente. No es necesario ir al concesionario oficial.
Relacionado: Si tu coche es diésel, el mantenimiento del FAP merece especial atención. Más información en como limpiar el FAP del coche.
Por que el mantenimiento preventivo importa más en Madrid
El tipo de conducción influye tanto como el kilometraje en el desgaste real de un coche. En una ciudad como Madrid, con tráfico denso, arranques y frenadas constantes y trayectos cortos entre semáforos, el motor rara vez llega a alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento antes de que el conductor vuelva a pararlo. Esa combinación de motor frío y aceleraciones repetidas acelera el desgaste interno mucho más que la misma distancia recorrida en autovía a velocidad constante.
Los trayectos cortos típicos de la ciudad (llevar a los niños al colegio, ir a comprar, moverse entre Fuenlabrada y el resto de Madrid Sur) tienen un efecto conocido en mecánica: el aceite no llega a evaporar la condensación de combustible y agua que se acumula en el cárter durante el arranque en frío, lo que diluye el lubricante y reduce su capacidad de proteger el motor. Es una de las razones por las que en uso urbano conviene respetar el intervalo de cambio de aceite recomendado por el fabricante y no alargarlo pensando que “el coche apenas se usa”.
El embrague y los frenos también sufren más en ciudad: cada parada en un semáforo o en un atasco es un ciclo de fricción que en carretera simplemente no ocurre con la misma frecuencia. Y en verano, las temperaturas elevadas de Madrid exigen que el sistema de refrigeración y la batería estén en buen estado, porque el calor extremo es la causa más habitual de averías estivales por sobrecalentamiento y de baterías que fallan antes de lo esperado.
Mantenimiento según el tipo de motor
No todos los motores necesitan la misma atención. Además de las revisiones generales ya explicadas, cada tecnología tiene puntos débiles propios que conviene conocer:
Motores de gasolina con inyección directa
La mayoría de los gasolina turboalimentados actuales inyectan el combustible directamente en la cámara de combustión en lugar de en el colector de admisión. Esto mejora el rendimiento, pero tiene un efecto secundario: ya no hay combustible “lavando” las válvulas de admisión, así que se acumula carbonilla con el tiempo, lo que puede provocar pérdida de potencia, ralentí inestable o fallos de encendido. Muchos de estos motores incorporan además un filtro de partículas de gasolina (GPF), similar en concepto al FAP diésel, que también necesita regenerarse periódicamente con trayectos que permitan alcanzar temperatura de funcionamiento sostenida.
Motores diésel
Además del cambio de aceite y filtros, un diésel moderno depende de tres sistemas que trabajan juntos para reducir emisiones: el filtro de partículas (FAP/DPF), la válvula EGR y, en muchos modelos, el sistema SCR con AdBlue. Si el coche se usa casi siempre en trayectos cortos, el FAP no alcanza la temperatura necesaria para quemar el hollín acumulado (regeneración), lo que termina obstruyéndolo. Es una de las causas más frecuentes de pérdida de potencia y del encendido del testigo de avería en diésel urbanos.
Híbridos
Un híbrido combina un motor de combustión convencional, que necesita el mismo mantenimiento que cualquier gasolina o diésel, con un sistema eléctrico de alta tensión que exige revisiones específicas: el refrigerante de la batería de tracción, el aceite del compresor eléctrico del aire acondicionado (que no puede ser cualquier aceite de compresor convencional) y el estado general de la batería de alto voltaje. Un detalle poco conocido: gracias a la frenada regenerativa, las pastillas y discos de freno de un híbrido suelen durar bastante más, pero precisamente por usarse menos pueden oxidarse o “pegarse” si el coche pasa largas temporadas parado, así que conviene revisarlos igualmente en cada mantenimiento.
Eléctricos
Un eléctrico elimina buena parte del mantenimiento mecánico clásico: no hay aceite de motor, ni filtro de combustible, ni embrague, ni correa de distribución. Pero eso no significa “mantenimiento cero”. Los neumáticos se desgastan más rápido por el peso adicional de la batería y por el par motor instantáneo, el líquido refrigerante del sistema de batería y electrónica de potencia tiene su propio intervalo de sustitución, y el filtro de habitáculo sigue siendo necesario para la calidad del aire interior. También conviene una revisión periódica del software y de los sistemas de seguridad de la batería (BMS), algo que en talleres multimarca cada vez es más habitual poder realizar.
El historial de mantenimiento: por que documentarlo importa
Un libro de mantenimiento actualizado, con facturas y fechas de cada revisión, no es solo papeleo: es la prueba de que el coche ha recibido el cuidado que necesita. Tiene tres consecuencias prácticas muy concretas. La primera es en la reventa: un comprador (particular o profesional) paga más por un coche con historial documentado que por uno del que no se sabe nada, porque reduce la incertidumbre sobre su estado real. La segunda es en la preparación pre-ITV: aunque la inspección técnica no exige presentar facturas de mantenimiento, un coche bien mantenido tiene muchas menos probabilidades de sufrir un defecto grave o muy grave por desgaste de frenos, neumáticos o luces. La tercera es en garantías y reclamaciones: si surge un problema cubierto por garantía del fabricante o por una garantía comercial, disponer del historial evita discusiones sobre si el mantenimiento se hizo correctamente y en plazo.
Guardar simplemente el ticket o factura de cada visita al taller, con el kilometraje anotado, es suficiente. No hace falta ningún sistema complicado: lo importante es que exista y sea consultable.
Que es realmente el diagnóstico OBD-II (y por que no basta con “apagar el testigo”)
Desde hace años, todos los coches incorporan una centralita electrónica que vigila constantemente decenas de sensores: temperatura, presión, oxígeno en el escape, revoluciones, posición de la mariposa, etc. Cuando un valor sale del rango esperado, la centralita guarda un código de error (DTC) y, si el fallo es relevante, enciende el testigo correspondiente en el cuadro. El problema es que un mismo testigo, como el de “check engine” o el de avería genérica del motor, puede corresponder a decenas de códigos distintos con causas completamente diferentes: desde una simple sonda lambda envejecida hasta un fallo grave de inyección.
Por eso un diagnóstico serio no consiste en “leer el código y cambiar la pieza que suena”: el código indica que sensor o sistema ha detectado el valor anómalo, pero no siempre indica la causa raíz. Un mecánico con experiencia usa el código como punto de partida y después comprueba con mediciones reales (multímetro, osciloscopio, pruebas de estanqueidad, etc.) cuál es el origen del problema antes de sustituir ninguna pieza. Cambiar componentes a ciegas basándose solo en el código de error es una de las formas más habituales de gastar dinero sin resolver la avería.
Errores habituales que aceleran el desgaste del coche
- Exigir el motor turbo justo tras llegar de autovía: pararlo inmediatamente después de rodar a alta velocidad no deja que el turbo se enfríe de forma gradual, lo que acorta su vida útil. Conviene rodar un minuto a marcha suave antes de apagar el motor tras un trayecto exigente.
- Acelerar fuerte con el motor frío: el aceite tarda unos segundos en llegar a todos los puntos de lubricación tras el arranque; forzar el motor antes de eso multiplica el desgaste interno.
- Ignorar un testigo “que ya se apagó solo”: algunos testigos se apagan tras reiniciar el motor aunque el fallo siga presente de forma intermitente. Que desaparezca no significa que el problema se haya resuelto.
- Mezclar distintos tipos o marcas de aceite sin comprobar compatibilidad: los aditivos de distintos fabricantes no siempre son compatibles entre sí, y usar una especificación distinta a la que pide el fabricante puede afectar a sistemas como el FAP o el GPF.
- Circular habitualmente con el depósito casi vacío en diésel: favorece que se remueva el sedimento del fondo del depósito hacia el filtro y la bomba, con más riesgo de obstrucciones y desgaste prematuro de la bomba de alta presión.
- No revisar la presión de los neumáticos durante meses: una presión incorrecta no solo aumenta el consumo, también genera un desgaste irregular que puede obligar a sustituir el neumático mucho antes de agotar su vida útil real.
El mantenimiento también depende del tiempo, no solo de los kilómetros
Es habitual pensar que si el coche apenas se usa, no hace falta llevarlo al taller. Es un error. La mayoría de fabricantes marcan los intervalos de mantenimiento en dos unidades a la vez: kilómetros o tiempo, lo que se cumpla antes. Un coche que hace pocos kilómetros al año igualmente necesita el cambio de aceite anual, porque el lubricante se degrada químicamente con el paso del tiempo, absorbe humedad y pierde propiedades aunque el motor apenas haya girado.
Lo mismo ocurre con el líquido de frenos, la correa de distribución en algunos motores (que puede resecarse y agrietarse con el paso de los años sin necesidad de mucho uso) y la batería, que se descarga poco a poco incluso con el coche parado y sufre más si pasa semanas sin arrancarse, especialmente en invierno. Un coche “de garaje” que se usa poco no está exento de mantenimiento: solo cambia que elementos hay que vigilar con más atención.
Como elegir un taller para el mantenimiento preventivo
No todos los talleres ofrecen el mismo nivel de rigor en una revisión preventiva. Algunos criterios prácticos para valorar un taller antes de confiarle el mantenimiento del coche:
- Transparencia en el diagnóstico: un buen taller explica que ha encontrado, por que es un problema y que pasa si no se soluciona ahora, en vez de limitarse a entregar un presupuesto sin más contexto.
- Uso de recambios de calidad equivalente u originales: tal y como recoge la normativa europea sobre reparación de vehículos, no es obligatorio usar siempre pieza de la marca del coche; existen recambios de calidad equivalente certificada que cumplen la misma función sin necesidad de pasar por el concesionario oficial, algo especialmente relevante para no perder la garantía.
- Diagnóstico con equipo actualizado: los sistemas electrónicos de los coches evolucionan constantemente; un taller que invierte en herramientas de diagnóstico al día detecta problemas que un análisis solo “a ojo” no puede ver.
- Presupuesto antes de empezar antes de intervenir: se informa del coste antes de realizar cualquier reparación adicional a la revisión inicial, no después.
- Atención a preguntas técnicas: un taller de confianza responde con detalle cuando el cliente pregunta el motivo de una recomendación, en lugar de dar respuestas genéricas.
Mantenimiento y seguro del coche
El estado de mantenimiento del vehículo puede influir en como se resuelve un siniestro. Si una avería mecánica deriva en un accidente y la compañía aseguradora puede demostrar que el fallo se debía a una falta de mantenimiento evidente y conocida (por ejemplo, circular con los frenos claramente por debajo del mínimo de seguridad tras haber sido avisado en una revisión previa), puede complicar la gestión del siniestro. Conservar el historial de revisiones, con las fechas y lo que se comprobó en cada una, es también una forma de protegerse ante cualquier disputa relacionada con el estado del vehículo en el momento de un incidente.
Mantenimiento y distintivo ambiental de la DGT
La DGT clasifica los vehículos en distintivos ambientales (0 Emisiones, ECO, C, B, o sin etiqueta) según el tipo de motor y la normativa de emisiones que cumplen. Un buen mantenimiento no cambia la etiqueta que corresponde al coche por su antigüedad y tecnología, pero sí influye en algo relacionado: un motor con el sistema de emisiones bien cuidado (sonda lambda, catalizador, FAP/DPF o EGR en buen estado) contamina realmente menos que uno con esos elementos deteriorados, aunque ambos tengan la misma etiqueta. Además, un fallo en el sistema de emisiones que llega a encender el testigo de avería puede acabar detectándose en la prueba de gases de la ITV, con las consecuencias ya explicadas. Mantener estos componentes revisados también alarga su propia vida útil, ya que muchos de ellos (catalizador, FAP, sonda lambda) son piezas caras de sustituir cuando se dejan degradar por completo en lugar de atenderlas a tiempo.
Más preguntas frecuentes sobre mantenimiento preventivo
¿Qué pasa si solo reparo cuando algo se rompe, sin hacer mantenimiento preventivo?
A corto plazo puede parecer que se ahorra dinero, pero a medio plazo suele salir más caro: muchas averías graves (correa de distribución, embrague, turbo, caja de cambios) empiezan como un desgaste progresivo que, detectado a tiempo en una revisión, se soluciona con una pieza mucho más barata que si se deja llegar a la rotura. Además, una avería súbita en carretera implica el coste añadido de la grúa y los días sin coche.
¿Dura más un aceite sintético que uno mineral?
Sí, en general los aceites sintéticos mantienen mejor sus propiedades a altas y bajas temperaturas y permiten intervalos de cambio más largos que los minerales o semisintéticos. Aun así, el intervalo correcto para cada coche es el que indica el fabricante en el manual, no una cifra genérica: depende del motor, del tipo de uso y de la especificación exacta del aceite.
¿Hay que cambiar el líquido de frenos aunque el nivel esté bien?
Sí. El líquido de frenos es higroscópico: absorbe humedad del ambiente con el tiempo aunque el circuito esté cerrado y el nivel no baje. Esa humedad reduce su punto de ebullición, lo que en frenadas exigentes (puertos de montaña, tráfico intenso, uso deportivo) puede provocar pérdida de eficacia de frenado. Por eso se recomienda sustituirlo cada 2 años aproximadamente, independientemente del nivel visible en el depósito.
¿Qué es el “modo seguro” del motor?
Es un modo de protección que activa la centralita cuando detecta un valor fuera de rango que podría dañar el motor si se sigue exigiendo con normalidad (por ejemplo, una sobrepresión del turbo o una temperatura anómala). Limita las revoluciones y la potencia disponible para evitar daños mayores mientras se llega al taller. No es un fallo que deba ignorarse ni “resetearse” sin diagnóstico: es el propio coche avisando de que algo no está funcionando como debería.
¿Con qué frecuencia hay que revisar el aire acondicionado?
Se recomienda una revisión anual, idealmente antes del verano. El circuito pierde una pequeña cantidad de gas refrigerante de forma natural con el tiempo incluso sin fugas, y un sistema con poco gas trabaja peor y fuerza más el compresor. Aprovechar la revisión para desinfectar el circuito también evita malos olores y mejora la calidad del aire dentro del habitáculo.
¿Es mejor hacer el mantenimiento en el concesionario oficial o en un taller independiente?
Mientras se utilicen recambios de calidad equivalente y se documente correctamente cada intervención, un taller multimarca independiente puede realizar el mantenimiento completo de un coche en garantía sin que esta se vea afectada. La diferencia habitual no está en la validez legal del servicio, sino en otros factores: precio, trato cercano, rapidez para conseguir cita y experiencia con distintas marcas en lugar de una sola. Muchos talleres independientes, además, llevan años tratando exactamente los mismos modelos que ven a diario en su zona, lo que en la práctica se traduce en un diagnóstico igual de fiable.
¿Qué debo llevar o tener en cuenta antes de una revisión de mantenimiento?
Es útil llevar el libro de mantenimiento o el historial de facturas anteriores si se dispone de él, anotar cualquier ruido, vibración o comportamiento extraño que se haya notado (aunque parezca poco importante) y mencionar si algún testigo se ha encendido recientemente, incluso si ya no está encendido en el momento de entrar al taller. Cuanta más información tenga el mecánico sobre el comportamiento real del coche, más preciso será el diagnóstico durante la revisión.
¿Cuánto tiempo lleva una revisión de mantenimiento completa?
Depende de lo que incluya: un cambio de aceite y filtros con inspección visual básica puede resolverse en menos de una hora, mientras que una revisión completa con diagnóstico OBD, comprobación de frenos, neumáticos y sistemas eléctricos suele necesitar más tiempo, sobre todo si aparece algo que conviene revisar con más detalle. Pedir cita previa permite planificar el tiempo real que va a necesitar el coche y evitar esperas innecesarias.
¿Puedo hacer yo mismo parte del mantenimiento en casa?
Algunas comprobaciones sencillas sí están al alcance de cualquier conductor: revisar visualmente el nivel de aceite y de refrigerante en frío, comprobar la presión de los neumáticos con un manómetro, verificar que todas las luces funcionan o limpiar los contactos de la batería si se ven oxidados. Lo que conviene dejar siempre en manos de un profesional son las operaciones que requieren herramientas específicas, elevador, diagnóstico electrónico o que afectan directamente a la seguridad, como los frenos, la dirección o la suspensión: un error en estos sistemas no siempre se nota de inmediato, pero puede tener consecuencias graves.
En resumen, el mantenimiento preventivo no es un gasto, es la forma más barata de conducir con seguridad y evitar que una avería pequeña se convierta en una reparación grande. En Fuenlabrada y el resto de Madrid Sur, con el tipo de tráfico y las temperaturas que se dan a lo largo del año, cumplir los intervalos recomendados y no esperar a que aparezca un síntoma evidente marca la diferencia entre un coche fiable durante muchos años y uno que da sorpresas constantes.
Los filtros: el elemento de mantenimiento más subestimado
Cuando se habla de mantenimiento, casi siempre se piensa primero en el aceite, pero un coche tiene al menos cuatro filtros que trabajan en silencio y que, cuando se saturan, generan problemas que a veces se confunden con averías mucho más graves.
- Filtro de aceite: se cambia siempre junto al aceite. Si se reutiliza uno viejo o de baja calidad, filtra peor las partículas metálicas que genera el propio desgaste del motor, y esas partículas vuelven a circular por el circuito de lubricación.
- Filtro de aire del motor: un filtro obstruido por polvo y suciedad obliga al motor a “respirar” con más esfuerzo, lo que en motores de inyección puede alterar la mezcla aire-combustible, aumentar el consumo y reducir la potencia disponible, especialmente notable al acelerar a fondo.
- Filtro de combustible: retiene impurezas del gasóleo o la gasolina antes de que lleguen a la bomba de inyección, que trabaja con presiones muy altas y tolerancias mínimas. Un filtro saturado fuerza la bomba y puede acabar dañándola, una reparación bastante más cara que el propio filtro.
- Filtro de habitáculo (polen): no afecta al motor, pero sí a la calidad del aire que respiran los ocupantes y al rendimiento del climatizador. Un filtro sucio reduce el caudal de aire, empaña los cristales con más facilidad y favorece malos olores.
Ninguno de los cuatro tiene un coste elevado comparado con la pieza que puede dañar si se ignora durante demasiado tiempo. Es, junto con el aceite, la parte del mantenimiento con mejor relación entre lo que cuesta y lo que evita.
Neumáticos: la revisión que se repite en cada visita al taller
Los neumáticos son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto, y su estado afecta directamente a la frenada, la estabilidad y el consumo. En cada revisión de mantenimiento conviene comprobar varios aspectos más allá de la presión:
- Profundidad del dibujo: el mínimo legal en España es 1,6 mm, pero por seguridad real (sobre todo en mojado) conviene plantearse el cambio bastante antes de llegar a ese límite.
- Desgaste irregular: más desgaste en el centro suele indicar exceso de presión; más desgaste en los laterales, presión insuficiente; desgaste en un solo lateral suele apuntar a un problema de alineación o de la suspensión.
- Alineación y equilibrado: un golpe con un bordillo o un bache profundo puede descuadrar la alineación sin que se note al volante de forma evidente, pero sí en un desgaste anormal a medio plazo.
- Fecha de fabricación: viene marcada en el propio neumático (cuatro dígitos: semana y año). La goma se degrada con el tiempo aunque el dibujo esté en buen estado, así que un neumático de más de 8-10 años conviene revisarlo aunque tenga poco uso.
- Presión con el neumático frío: la presión correcta siempre se mide con el neumático frío, porque el uso lo calienta y aumenta la presión de forma temporal, dando una lectura falsa si se mide recién parado tras circular.
Como es una revisión de mantenimiento completa, paso a paso
Para que el proceso no sea una caja negra, así es, a grandes rasgos, como se estructura una revisión de mantenimiento seria en un taller multimarca:
- Diagnóstico previo con equipo OBD: se conecta el coche al escáner para comprobar si hay algún código de error almacenado, aunque el testigo no esté encendido en ese momento (algunos códigos “intermitentes” no siempre encienden el testigo).
- Inspección visual bajo el coche: fugas de aceite, refrigerante o líquido de frenos, estado de los bajos, holguras en la dirección y la suspensión, estado de los amortiguadores.
- Comprobación de niveles y estado de fluidos: aceite de motor, líquido de frenos, refrigerante, líquido de dirección asistida (si aplica) y limpiaparabrisas.
- Revisión de frenos: espesor de pastillas y discos, estado de los latiguillos de freno, funcionamiento del freno de mano o de estacionamiento electrónico.
- Estado de neumáticos: presión, profundidad de dibujo y desgaste irregular en las cuatro ruedas, incluida la de repuesto si existe.
- Comprobación eléctrica: estado de la batería (carga y terminales), funcionamiento de todas las luces, claxon y limpiaparabrisas.
- Prueba de carretera cuando es necesario: especialmente si el motivo de la visita incluye un ruido, una vibración o un comportamiento anómalo que conviene comprobar en marcha.
Al terminar, un taller serio informa de todo lo detectado, incluso lo que no es urgente, para que el cliente decida con datos que hacer y cuándo, ni recomendaciones sin explicar el motivo.
Mantenimiento preventivo y la ITV: como se relacionan
La Inspección Técnica de Vehículos no sustituye al mantenimiento del taller, pero comprueba muchos de los mismos elementos: frenos, luces, neumáticos, emisiones, dirección y suspensión, entre otros. Un coche con el mantenimiento al día llega a la ITV con muchas menos probabilidades de recibir un defecto grave (que exige subsanar y volver a pasar la inspección en un plazo determinado) o muy grave (que puede implicar la inmovilización del vehículo hasta su reparación).
Un ejemplo habitual: un FAP obstruido o una avería del sistema de emisiones que enciende el testigo del motor puede traducirse directamente en un defecto en la prueba de gases de la ITV. Detectarlo y resolverlo antes, en una revisión preventiva, evita el rechazo de la inspección y el desplazamiento adicional para volver a pasarla.
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